ATICSER visita Barcelona Supercomputing Center (BSC).

 

El mes de mayo ATICSER visitó, junto con otras empresas, las instalaciones del BSC-CNS, centro de investigación en supercomputación (con áreas específicas en supercomputación y arquitectura de computadores, así como en áreas de la e-Ciencia de la Vida y Ciencias de la Tierra). En este contexto de aproximación multidisciplinar, el BSC dispone de un gran número de investigadores y expertos en HPC (High Performing Computing), que,  junto con recursos de supercomputación de última generación, facilitan el progreso científico.

El Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) tiene como misión investigar, desarrollar y gestionar tecnologías de la información para facilitar el progreso científico.

El BSC-CNS aloja el MareNostrum, una infraestructura de investigación para uso multidisciplinar, al servicio de la comunidad científica y técnica —nacional e internacional—, de entidades públicas y privadas, orientada a fomentar la colaboración internacional y a conectar a través de las redes de comunicación otros centros e instituciones de su ámbito.

El MareNostrum dispone de una capacidad de cálculo de 94,21 teraflops (94,21 billones de operaciones por segundo) y cuenta con 10.240 procesadores. Desde 2011 la capacidad de cálculo del BSC-CNS se ha reforzado con la incorporación de MinoTauro, un nuevo clúster con aceleradores gráficos,  destinado a facilitar la investigación en modelos de programación, herramientas de desarrollo y portabilidad de aplicación. MinoTauro dobla la capacidad de cálculo del superordenador MareNostrum, consume siete veces menos energía y ocupa trece veces menos espacio. Es el superordenador más eficiente de Europa energéticamente según el ranking Green 500, que analiza la relación entre la capacidad de cálculo de un supercomputador y su consumo de energía.

Mont-Blanc. Supercomputadores con menos consumo energético

La eficiencia energética es una de las prioridades actuales de los profesionales que trabajan en el diseño de ordenadores y más en los sistemas Exascale, que consumen mucha energía. Este es el origen del proyecto Mont-Blanc, que tiene como objetivo producir un nuevo tipo de arquitectura computacional capaz de marcar las bases globales en el ámbito de la computació de altas prestaciones. Estos nuevos sistemas Exascale consumirán entre 15 y 30 veces menos energía. El proyecto, financiado por la Unión Europea, está coordinado por el BSC-CNS y aglutina en un consorcio empresas tecnológicas como Bull, ARM y Gnodal, y centros líderes en supercomputación como Jülich (Alemania), GENCI, CNRS (Francia) y CINECA (Italia).


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