‘Derecho al olvido’: Desaparecer de Google y Facebook podría convertirse pronto en un derecho

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Imagen del post “Una visión crítica del derecho al olvido en la red

La cantidad de información personal disponible en Internet, procedente tanto de las propias comunicaciones de los ciudadanos en redes sociales como de aquellas que las Administraciones públicas realizan en boletines oficiales o de aquellas efectuadas por empresas privadas, está generando que “la identidad digital casi importe más que la identidad personal”, según ha destacado Lorenzo Cotino, profesor titular de la Universidad de Valencia y magistrado del TSJ de la Comunidad Valenciana, en la última sesión del Foro IP&IT, organizada por Esade Derecho (URL).

En este panorama de boom digital, la Unión Europea ha impulsado un reglamento que ha puesto sobre la mesa el esperado “derecho al olvido”, un concepto jurídico nuevo que pretende amparar a aquellas personas que deseen eliminar sus datos de Internet, ya sea en Google, redes sociales, foros o hemerotecas.

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La presencia digital de las personas y empresas, y el papel que en el campo del derecho al olvido tienen grandes empresas como Google o Facebook, se pone de manifiesto a través de los mecanismos de indexación que los convierten en grandes contenedores de información personal.

En este sentido, la legislación no debería equiparar la relevancia y el impacto que supone aparecer en buscadores como Google o en un blog. Sin embargo, “no es lo mismo una gran empresa y un bloguero que administra los comentarios de su post y eso la ley no lo contempla, cuando sí se debería incluir una diferenciación”, ha señalado Lorenzo Cotino.

Cotino explica esta necesidad en función de las posibilidades de gestión jurídica de unos y otros, de su potencial y, sobre todo, basado en la existencia de grandes bases de datos de indexación.

Mutación de valores

Ante el importante calado que está tomando la reputación social digital en los distintos niveles de la vida de las personas, Lorenzo Cotino ha señalado que para hacer frente a estos profundos cambios, la sociedad está realizando un giro socio-cultural. Se trata de un cambio que, por un lado, se está produciendo por inercia ante el auge del sector TIC y como modo de adaptación al mismo, pero también como una necesidad impuesta por la mutación que este proceso está produciendo en algunos valores como la reputación o el honor. “Dentro de un tiempo ya no importará tanto si cuelgas una foto comprometida en la red como lo hace en estos momentos”, ha afirmado el magistrado.

Canibalismo sobre-protector

Fenómenos como la irrupción de la redes sociales, el hecho de que cualquiera se pueda convertir en emisor de información de utilidad pública y la exposición digital de la vida privada de las personas son fenómenos que aunque “obligan a reforzar la protección de datos online, en algunos casos se ha tendido a una sobreprotección que roza el canibalismo” hacia el sector de la protección de datos, ha explicado Cotino.

En este sentido, el magistrado ha señalado que la situación de la regulación actual hace que “prácticamente, toda la ciudadanía esté rozando la ilegalidad, pues todos incumplimos la vigente Ley de Protección de Datos”.

El inminente Reglamento europeo

En los próximos meses la Unión Europea podría dar el visto bueno a la nueva normativa en materia de protección de datos, que supondrá, entre otros aspectos, un paso adelante en lo que se refiere a definiciones de conceptos como la violación de datos personales o el derecho al olvido, pero también aportará nuevos criterios en materia de territorialidad —lo que afectará a las empresas con sede fuera de Europa que prestan servicio a ciudadanos de la Unión— o de supresión de datos personales —cuando éstos dejen de prestar el servicio por el que fueron donados—.

Una vez incluido en el Reglamento europeo, el “derecho al olvido” implicará que cuando el responsable haya hecho públicos los datos personales, adoptará todas las medidas razonables, incluidas medidas técnicas, para informar a los terceros que estén tratando dichos datos de que un interesado les solicita que supriman cualquier enlace a esos datos personales o cualquier copia o réplica de los mismos.

Sin embargo, Lorenzo Cotino ha señalado que “existen algunos límites al derecho al olvido como la transparencia pública, la libertad de expresión, el derecho a la memoria o los intereses legítimos”. En este sentido, ha destacado que la irrupción de fenómenos como el blogging o el microbloging ha servido para que elementos como la libertad de expresión “se entienda más allá de la definición acotada a los medios de comunicación y que, ahora, se puede extrapolar a todos los comunicantes”.

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