Predicciones de Isaac Asimov para 2014 de hace 50 años

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En 1964, después de visitar la Exposición Universal de Nueva York, el escritor Isaac Asimov hizo una predicción de cómo sería el mundo 50 años más tarde: el año 2014. Ha llegado la fecha y muchas de las especulaciones que hizo entonces el maestro de la ciencia ficción no sólo se han cumplido, sino que además se han visto ampliamente superadas. Otras, todavía no han llegado.

ISAAC SALVATIERRA – Diari ARA

Asimov imaginaba un mundo con coches circulando a cinco metros del suelo, aceras mecánicas para no tener que caminar y ciudades subterráneas para hacer frente a la superpoblación del planeta. El mundo iría tan automático que se invertirían los términos: el ocio se convertiría en una rutina y trabajar sería envidiado por todos.

Asimov escribió el artículo después de visitar de una exposición patrocinada por General Motors en la que se especulaba como sería el mundo en 2014. Era un momento eufórico, de avances científicos extraordinarios, a pocos años de que el hombre llegara a la Luna. “¿Cómo será la Exposición Universal de 2014? No sé, pero me lo imagino”, afirmaba el artículo. Lo que no podía preveer es que 50 años más tarde General Motors habría hecho la quiebra industrial de la historia de Estados Unidos.

[La exposición Futurama de General Motors en la Exposición Universal de Nueva York de 1964 ]

1. Edificios inteligentes: ni persianas, ni cortinas

Isaac Asimov ya vaticinaba edificios con la iluminación automatizada y con ventanas inteligentes, con cristales que se vuelven más o menos traslúcidos en función de la luz que hay dentro, sin que sean necesarias cortinas o persianas. También imaginaba “techos y paredes iluminados suavemente con luces de diferentes colores que cambiarán sólo pulsar un botón”. Se imaginaba ciudades bajo tierra para hacer frente a la superpoblación con edificios con aire limpio y luz controlada.

2. Cocinas robotizadas: la Thermomix y la Nespresso

El autor de la ‘Saga de la Fundación ‘ imaginaba que habría algo similar a la Thermomix, los microondas, los robots de cocina, las tostadoras y las máquinas Nespresso. En su artículo habla de robots que hacen la comida, tuestan el pan, calientan el agua y hacen el café. “Los desayunos se podrán pedir el día antes para que estén a punto a una hora especificada”, afirmaba. Es cierto que la técnica ya permite programar las tostadoras con un temporizador, pero quizá tampoco es necesario. “Sospecho que incluso en 2014 todavía será conveniente tener un pequeño rincón en la cocina donde algunos platos más específicos se puedan preparar a mano”, añadía. Efectivamente, las máquinas ayudan, pero todavía hay procesos insustituibles.

3. Alimentos sintéticos con sabor a hamburguesa

El escritor y bioquímico ya preveía que el congelador sería un aparato básico en la cocina para poder conservar alimentos y platos precocinados durante mucho tiempo. También preveía que habría levaduras procesados y productos de algas disponibles “en una variedad de sabores”, con gusto – especulaba – de pavo o bistec. “No será malo en absoluto” -añadía- “pero habrá un resistencia psicológica a esta innovación”. Justamente, este 2013 se ha presentado la primera hamburguesa comestible creada en un laboratorio. Las impresoras 3D ya permiten imprimir una pizza comestible.

4. Electrodomésticos sin cables

“Los electrodomésticos del 2014 no tendrán cables eléctricos, por supuesto”, pronosticaba Asimov. Muchos aparatos, efectivamente, ya funcionan con baterías recargables o pilas y, incluso, Apple ideó cables conectados magnéticamente para sus portátiles para evitar hacerse daño si tropiezas.

5. La Roomba y otros robots para el hogar

Asimov ya preveía que habría ‘gadgets’ que harían más fácil el trabajo para el hogar. Las lavadoras ya existían desde los años veinte, pero un robot como la Roomba, que lo puedes dejar solo durante todo el día limpiando el suelo del comedor o las habitaciones sin tener que hacer nada, aunque eran difíciles de prever.

6. Los coches siguen teniendo ruedas, pero tenemos carril bus

Asimov ya avanzaba que el 2014 el mundo sería “más cercano”. Han llegado los trenes de alta velocidad, los coches corren más y el uso del avión se ha popularizado gracias a las compañías de bajo coste. El escritor y científico estaba en todo y preveía que los autobuses tendrían unos “carriles centrales especiales”. Carril bus se llama. Incluso, en muchas grandes ciudades ya funcionan los carriles bus y para vehículos con muchos ocupantes.

No acertó, pero, con el resto. Como en muchas películas de ciencia ficción, imaginaba coches voladores, a unos cinco metros de distancia del suelo, con un piloto automático para evitar accidentes. Decía que el tipo de pavimento ya no sería un problema y que los puentes tampoco serían necesarios. Para las ciudades, imaginaba aceras móviles que ahorrarían a los peatones que caminar. De cintas transportadoras de personas sólo hay en los aeropuertos, pero es verdad que algunos barrios con fuertes pendientes han instalado escaleras mecánicas. Asimov pensaba que unos tubos de aire comprimido permitirían transportar paquetes o cualquier tipo de producto de un edificio a otro.

7. Expedición no tripulada a Marte

Asimov escribe su artículo en plena carrera espacial, cinco años antes de que el hombre pise por primera vez la Luna. El escritor fue bastante prudente y dijo que en 2014 se habría llegado a Marte pero no aún con una nave tripulada, como así ha sido. La misión Curiosity aterrizó en 2012 sobre el planeta rojo.

8. Internet y los teléfonos inteligentes

Asimov preveía que se podría llamar desde cualquier punto de la tierra, incluso desde la Antártida, gracias a los satélites. Ya pensaba que los teléfonos no sólo servirían para la voz. Imaginaba poder hablar por videoconferencia, como se puede hacer desde hace algunos años desde muchos teléfonos inteligentes o para los ordenadores de sobremesa vía Skype. Aún más, Asimov veía posible el intercambio de documentos, fragmentos de libros e imágenes. Estaba hablando, sin saberlo, de internet, el correo electrónico y las redes sociales.

9. Televisión: pantallas planas y 3D

“Pantallas en la pared sustituirán los aparatos ordinarios y cubos transparentes harán posible las 3D”. Así imaginaba Asimov la televisión. Las pantallas planas son ya de uso corriente, nada que ver con los aparatosos televisores de los años 60. Las primeras emisiones de televisión en color son de los años 40. El 3D, sin embargo, aún no ha llegado a la pequeña pantalla como uso cotidiano. Sí al cine.

10. El Google Translate

“Los robots no serán comunes pero habrá”, decía Asimov. El escritor se maravilla con un robot de IBM que ya era capaz de traducir del ruso al inglés. El Google Translate ya traduce ochenta lenguas.

11. Ordenadores en el aula

En 1964 ya parecía claro que los avances informáticos también llegarían a la escuela. Sería necesario que los nuevos alumnos aprendieran el nuevo lenguaje informático, en constante progresión. Asimov preveía, además, que un “circuito cerrado de televisión y cintas programadas” ayudarían a educar mejor. La previsión ha sido ampliamente superada. Los MOOC, los nuevos cursos de educación superior a distancia por internet, están revolucionando la universidad.

12. El avance de los trasplantes

El escritor vaticinaba un mundo con una densidad de población tan grande como Manhattan en 500 años si no se ponía remedio y apostaba por controlar la natalidad para evitarlo. Tenía claro que, además, la tasa de mortalidad se reduciría, como así ha sido, debido a las mejoras en el campo de la cirugía y, especialmente, de los trasplantes y el “creciente uso de dispositivos mecánicos para sustituir los corazones y los riñones que fallan y para reparar las arterias y los nervios”.

13. Un mundo más poblado

La población mundial rondaba los 3.000 millones de habitantes en 1964. Asimov preveía que se duplicara en 40 años y que en 2014 alcanzara los 6.500 millones. Se quedó corto: en 2011 se superaron los 7.000 millones. Para los Estados Unidos, en cambio, preveía 350 millones de habitantes, cuando en realidad tiene 316 millones. El prolífico escritor creía que la presión demográfica haría que habita los desiertos y las zonas polares y que obligaría a una explotación “más eficiente” de los recursos oceánicos, incluso con la construcción de ciudades bajo el agua. La construcción del Eurotúnel – que cruza el Canal de la Mancha – ya ha probado que es posible construir grandes infraestructuras subacuáticas.

14. más desigual

Isaac Asimov calculaba que en 2014 la esperanza de vida en algunas partes del mundo sería de 85 años. La media mundial ronda los 67 años, pero en Europa se acerca a los 80 años. El escritor ya preveía que se incrementarían las desigualdades entre el Norte y el Sur. Decía el escritor: ” No todo el mundo podrá disfrutar al máximo de las mejoras técnicas del futuro”. De hecho, calculaba que las regiones menos desarrolladas , aunque deberían progresado respecto al 1964, comparativamente serían más amplias.

15 … y más aburrido

Las máquinas nos ahorrarían tantas tareas del día a día que Asimov vaticinaba que la gran enfermedad del 2014 sería el aburrimiento y que esto tendría “consecuencias mentales, emocionales y sociológicos serias”. De hecho, pensaba que la psicología sería la especialidad médica más importante de los primeros años del siglo XXI. De hecho, se imaginaba una sociedad en la que el ocio se convertiría en un hecho rutinario sin ningún valor y que la cosa realmente valiosa sería el trabajo.


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