¿Las ciudades son inteligentes y los pueblos, tontos?

Expertos del sector reivindican la necesidad de ampliar el término ‘smart city’.

Fiestas en el municipio alicantino de Ibi. MANUEL LORENZO

Fiestas en el municipio alicantino de Ibi. MANUEL LORENZO

La accesibilidad y la movilidad fueron los temas estrella que guiaron el primer día del III Congreso de Ciudades Digitales. Las voces de las mesas redondas coinciden en la importancia de pensar en que el concepto de ciudad inteligente debe reflejar las necesidades del ciudadano. En este sentido, Juan Luis Quincoces Soler, director general del Centro Nacional de Tecnologías para la Accesibilidad (Centac), pone de manifiesto el papel que juega la cultura y apunta que la definición de ciudad inteligente «depende de la ciudad y los ciudadanos». El directivo lanza al aire la idea de que la tecnología debe ser una herramienta más, como pueden serlo las infraestructuras. «La ciudad puede ser accesible, atractiva, innovadora o activa, y para esto hay que aplicar mucha tecnología».

El director del Centac aclara en su intervención que las ciudades inteligentes surgen por la cantidad de problemas que tienen y, por ende, por la necesidad de solucionarlos. Aunque aclara que en el caso de las ciudades cuyo funcionamiento es bueno no es necesario aplicar estos modelos ya que carecen de trabas que resolver.

La importancia de establecer una colaboración público-privada para poner en marcha cualquier tipo de proyecto, fue un punto de acuerdo en la mesa redonda de movilidad, que se aplica especialmente a proyectos de innovación en las ciudades. De hecho, los ponentes resaltaban que son precisamente las pymes los actores más interesantes para abordar las problemáticas que plantean las ciudades, ya que, según explican, son empresas muy pegadas a las urbes en su desarrollo.

Estableciendo un análisis, los postulantes señalan que se ha vendido la marca ‘smart city’. «Entonces, ¿las ciudades son inteligentes y los pueblos son tontos?», cuestiona retóricamente Quincoces, que resalta la necesidad de extender este concepto a un ámbito más amplio que la propia ciudad y no discriminar los desarrollos tecnológicos «estén donde estén». Es decir, que el desarrollo de ciudad inteligente no deje de lado a su entorno. En este punto, representantes de los ayuntamientos de dos ciudades españolas afirmaban que la tecnología siempre ha ido un paso por delante. «Todo este maremágnum de tecnología y conectividad universal en todo momento nos ha adelantado a las administraciones públicas, que no hemos sido capaces de adaptarnos tan rápido. Por eso el futuro será bonito».

Confrontando un poco la opinión general de la mesa que concluía que las ciudades inteligentes deben adaptarse a la cultura de cada contexto, Pablo Mª de Castro García. socio director de Conceptual Knowledge Logistics and Technology, resalta que la tecnología es un motor de cambio cultural muy fuerte y propone integrar plataformas inteligentes de la ciudad, como pueden ser los puertos, los aeropuertos y el transporte. También apuesta por la movilidad corporativa, y como ejemplo, señala la mala comunicación de las universidades, e implica en este proceso la puesta en marcha de herramientas que permitan determinar cómo evolucionarán determinados parámetros que nos pueden interesar para ayudar a tomar decisiones en la movilidad por la ciudad, como puede ser determinar cómo evolucionará el tráfico.

La mesa coincidía con que, en general, los ‘rankings’ de ‘smart cities’ dependen de los valores que apliquen, de los que resultan beneficiadas en las primeras posiciones de unas u otras urbes. Desde una perspectiva más conceptual, Antonio Mateos, presidente de la Federación de Empresas Instaladoras e Integradoras de Telecomunicaciones (Fenitel), diferenciaba entre ciudades inteligentes y ciudades digitales. «Incurrimos en los mismos términos para hablar de dos términos diferentes, las ciudades inteligentes están al servicio del usuario y del ciudadano», mientras que ciudad digital se refiere a la tecnología como sensores que le ofrecen el servicio al ciudadano.

LIDIA MONTES – EL MUNDO

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Imagen del blog de M. Soriano Urban: Smart cities, dumb policies (Ciudades Inteligentes, Políticas Tontas)


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