Tech4freedom, la aplicación lazarillo

Una start-up catalana propone un kit de sensores para facilitar la vida cotidiana a los invidentes. El proyecto ha despertado el interés de asociaciones de invidentes de 14 países. La aplicación, a la venta en 2016, ayuda a los invidentes en acciones del día a día.

Noticia publicada el 19/11/2015 en VIAempresa por Aiats Agustí

jaume-cunill-89183 440x341

Saber de qué color es el jersey que quiero comprar, saber si me he dejado una lámpara abierta y cuál es, qué fiambrera es la del arroz o de lentejas, qué brik es de leche o de zumo, saber si mi hijo se aleja de mí cuando jugamos en el parque o … Todas estas actividades son relativamente cotidianas y relativamente fáciles de realizar. Excepto si se es invidente. Para facilitar la vida a este colectivo, Jaume Cunill y el equipo de Tech4freedom han desarrollado una herramienta que, de momento, ya ha despertado el interés de la ONCE.

“Hemos desarrollado una aplicación para smartphones en la que pidiendo qué es lo que se quiere, da respuesta al usuario”, explica Cunill. Los sensores de Tech4freedom son los mismos que hay en las etiquetas de ropa, “son tecnología existente y probada” que de manera muy sencilla puede colocarse, reutilizarse y adaptarse a las necesidades de quien la usa: “Las etiquetas se pueden poner en una botella de vino blanco o de agua con gas para diferenciarlas y una vez se ha vaciado el envase, reubicarse en otra botella”. Además del sistema de sensores, esta empresa ofrece “un software muy potente que lee los sensores y es, al mismo tiempo, muy adaptable a las diferentes necesidades que pueden surgir”, explica el emprendedor.

El producto

El kit que propone Cunill y su equipo es un pequeño dispositivo equipado con sensores que captan y analizan la información del entorno y la transmiten al usuario a través de su smartphone. Así se pueden situar obstáculos, distancias, descripciones y otras informaciones importantes, dependiendo de la actividad que se realice. El kit cuesta unos 500 euros y estará disponible a partir de 2016. El denominado Box contiene gran parte de los sensores del kit y es el “cerebro de todo el sistema y coordina los sensores, internos y externos”.

Se añade un detector de obstáculos aéreos que se instala en el bastón, arnés del perro guía del usuario y detecta los obstáculos que se encuentran a la altura de la cabeza. Además incluye 50 etiquetas electrónicas de identificación, algunas de las cuales se pueden lavar, y una serie de balizas, pequeñas cajitas externas equipadas con bluetooth, inteligencia de cálculo y procesamiento de datos que pueden ser programadas y añaden multitud de funciones de uso diario en el kit.

Entre estas funciones, según detalla Cunill, puede haber la detección de obstáculos, de color, reconocimiento de objetos, alarma de alejamiento o acercamiento de un objeto, posicionamiento, navegación urbana, termómetro, da información ambiental, etc.

El juguete que fue un invento

La historia detrás de este widget aparece, como muchas otras, por razones bastante alejadas de lo que ha acabado siendo. Durante el año 2011, Cunill y un compañero suyo dedicaron a crear patentes de juguetes para luego proponerlas a empresas de puericultura. Hicieron un par, una de ellas era un disfraz interactivo con el que cuando estaba cerca de otro disfraz de las mismas características, se reconocían e interactuaban entre ellas.

Mientras estaban elaborando la patente se dieron cuenta de que este disfraz podría ser ropa deportiva para invidentes: “Con el disfraz se podría detectar dónde está una pelota o si hay algún obstáculo alrededor”, apunta Cunill. Los dos emprendedores comenzaron a trabajar en ello e incluso antes de que el proyecto tomara forma, hablaron con la ONCE. “Les encantó la idea”, dice Cunill. Entonces comenzó un proceso de convivencia con el colectivo de invidentes para aprender de sus ideas y necesidades: “Queríamos ver cómo van a la escuela, como cocinan y como hacen deporte para ver si nuestro invento era viable tal como lo teníamos pensado”.

“Lo que quisimos evitar era ser muy invasivos, por eso procuramos dar la información precisa cuando hace falta, y no estar guiando a un invidente dándole indicaciones constantemente”, dice Cunill. Este proceso de aprendizaje duró unos dos años. La puesta a punto del widget hizo viajar por el mundo a este emprendedor: “Con un simulador trabajamos con invidentes y voluntarios de varios países, con toda esta experiencia comenzamos a trabajar”.

Internacionalización y ciudades inteligentes

La empresa se constituyó en el mes de octubre y hoy en día emplea a cuatro personas. A pesar de la corta vida de esta empresa, ya ha captado la atención de asociaciones de invidentes y distribuidores de 14 países. “Una vez estemos consolidados haremos el paso internacional y el primer país será la República Checa”, indica Cunill.

Durante esta semana y con la colaboración de Barcelona Activa, Tech4freedom está presente en el Smart City Expo World Congress para presentar su proyecto porque, según dice Cunill “lo que Tech4freedom puede aportar a los invidentes y a las ciudades es mucho”.

Noticia publicada el 19/11/2015 en VIAempresa por Aiats Agustí


A %d blogueros les gusta esto: