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Los accesorios inteligentes iluminan la feria del CES

13/01/2014

caprichos vestibles feria CES 2014 de La Vegas

El CES brilla estos días en Las Vegas (Nevada, EEUU) gracias a las dos grandes estrellas de la mayor ferial de electrónica de consumo del mundo: la nueva familia de dispositivos inteligentes y vestibles (conocidos globalmente por su denominación en inglés wearable device). Se trata de gadgets equipados con microprocesadores que les aporta cualidades de computación y de telecomunicaciones. A los smartwatch ya comercializados durante el año pasado por los grandes fabricantes se sumarán las pulseras inteligentes de los mismos jugadores.

 Antonio Lorenzo – EL ECONOMISTA

Cualquier objeto puede ser susceptible de incorporar un chip que le permita comunicarse con otros dispositivos o sensores. Las Google Glass han creado un nuevo mercado al que se sumarán todo tipo de gafas de otras compañías, para así acompañar el lanzamiento de auriculares, ropa y hasta tatuajes electrónicos.

Intel, mayor fabricante de microprocesadores del mundo, ha animado al resto de la industria a invadir de chips los objetos que rodean a las personas. Se trata de un cambio de mentalidad que permitirá a la informática y las telecomunicaciones romper sus tradicionales fronteras y dotar de inteligencia todo tipo de objetos.

También en el CES se ha desvelado que la próxima final de la Copa del Mundo de Fútbol de Brasil 2014 marcará un antes y un después en la historia de la televisión. Será del primer evento en directo que se ofrecerá en super alta resolución, tecnología también conocida como 4K y que proporciona una resolución de imagen prácticamente igual que la percibida por el ojo humano (4096 × 2160 píxeles, lo que arroja 8,8 megapíxeles). Viene a ser como multiplicar por cuatro la nitidez que brinda un televisor de alta definición HDTV. El problema de este salto al futuro es que, por el momento, se desconoce el número de cadenas de televisión que estarán en condiciones de realizar la transmisión. Las cámaras grabadoras son especiales -no sirven las tradicionales-, y el ancho de banda necesario para el transporte de la señal no está al alcance de la televisión digital terrestre convencional. Además, muy pocos telespectadores podrán disfrutar de semejante exuberancia tecnológica, unos por el escaso parque de dispositivos en el mercado y la mayoría por el disparatado precio de los dispositivos (nunca menos de 5.000 euros).

Caprichos vestibles de la mayor feria tecnológica del mundo

 Pulseras y bandas: LG y Sony se han subido al tren de las bandas inteligentes. Se trata de una pulsera con una pantalla que permite monitorizar la actividad física y conectarse con otros dispositivos.

 Cámaras de TV: Los camarógrafos pueden frotarse los ojos de incredulidad. En vez de cargar con las pesadas cámaras profesionales, podrán colgarse este dispositivo 4K fabricado por Panasonic.

 Gafas: Google presumió en 2013 con sus gafas Google Glass, categoría de producto en el que ya están trabajando otros grandes fabricantes. Sony ya luce su prototipo para videojuegos.

 Panel solar: Los enchufes eléctricos tienen un serio rival con este tipo de tejidos y artilugios con paneles solares, que proporcionarán energía a los gadgets para prolongar su autonomía.

 Auriculares: Intel ha presentado en el CES su Jarvis, un auricular que entiende las órdenes orales (reconocimiento de voz) y que puede sincronizarse con cualquier móvil o tableta Android.

 Videocámaras: James Bond estaría encantado en el CES con el arsenal de dispositivos de diminutas dimensiones y altísimas prestaciones técnicas, como esta mini videocámara de Canon.

 Relojes: La esfera de los relojes se convertirán en pantallas con las que se podrán interactuar igual que con los móviles. Las prestaciones de los smartwatch se sofisticarán prodigiosamente.

 Guantes: El sensor Zipp que se adapta a un guante de golf (pero también a cualquier muñequera o zapatilla) permite almacenar hasta 1.000 datos por segundo sobre el ejercicio realizado.

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Lo más destacado del CES 2014: televisores y ‘wearables’

En Las Vegas se han visto pantallas curvadas de más de 100 pulgadas en ultra HD, tecnología adosada al cuerpo o a la ropa, impresoras 3D y coches conectado.

pantalla ultra HD4K TOSHIBA

9.000 millones de objetos conectados

12/12/2013

9000 millones de objetos conectados

El Internet de las Cosas se expande por todo tipo de actividades para ayudar a racionalizar procesos y ahorrar tiempo, energía y dinero.

El denominado Internet de las Cosas, en el que las conexiones van más allá de los dispositivos de computación y alcanzan instrumentos y objetos de uso cotidiano, se extenderá en cinco años a través 9.000 millones de aparatos, una cifra equiparable a la cantidad de ordenadores, tabletas, smartphones y televisores inteligentes que habrá entonces.

LA VANGUARDIA – INNOVACIÓN

Este cálculo, elaborado por los analistas del medio de comunicación especializado en economía Business Insider, supone una progresión enorme puesto que en la actualidad el número de herramientas mediante las que se vehicula el Internet de las Cosas no supera los 1.900 millones. De este modo, objetos inertes pueden comunicarse con otros utensilios y máquinas en su misma situación gracias a unos sensores: en el hogar, en el transporte, etc.

Los responsables de la compañía tecnológica Cisco Systems creen que la aplicación de esta fórmula a los campos del marketing y la publicidad será una de las tres principales categorías en términos absolutos, junto a las fábricas inteligentes y los sistemas de apoyo al teletrabajo.

Otra empresa del sector, Machina Research, en un informe preparado para la Asociación GSM, impulsora del Mobile World Congress de Barcelona, prevé la posibilidad de captar ingresos por valor de 100.000 millones de dólares –casi 75.000 millones de euros– con aplicaciones sobre peajes y retenciones en la carretera.

Las redes eléctricas inteligentes que ajustan las tarifas a los consumos de energía representarán en 2015 un ahorro que irá de los 200.000 millones a los 500.000 millones de dólares –entre los 150.000 millones y los 375.000 millones de euros–, según los expertos del Instituto Global McKinsey.

Sin necesidad de mirar solo al futuro, en el presente también hay algunos ejemplos de eficiencia en este terreno. El volumen de residuos residenciales bajó un 17% y la tasa de reciclaje aumentó un 49% en la ciudad norteamericana de Cincinnati, en el estado de Ohio, al entrar en vigor el programa “Pagar por lo que se tira”, que utiliza el Internet de las Cosas para penalizar a los vecinos que se exceden en los límites de la basura. Con la automatización de los depósitos de agua, en Doha (Catar), São Paulo (Brasil) y Pekín (China) se han reducido las pérdidas de este recurso hasta en un 50%.

gadgets del futuro

Imagen de: Los gadgets del futuro

Internet de las cosas: Números que provocan vértigo

30/10/2013

internet-de-les-coses

En el internet de las cosas, todo, desde los seres humanos hasta los objetos, tiene una identidad digital propia En una generación, el mundo ha saltado de 200 millones de dispositivos conectados a más de 10.000 millones.

El negocio del internet de las cosas puede generar unos 10.500 millones de euros en el mundo, según Cisco.

Norberto Gallego – Dinero – LA VANGARDIA

Coches fantásticos, refrigeradores inteligentes, gadgets detectores de casi cualquier cosa… la imaginación es libre, y cualquiera diría que la industria de la tecnología se está dejando llevar (otra vez) por una pulsión utópica. La queja periódica de quienes se dicen condenados a pasar el día conectados suena un poco anticuada, porque no saben lo que viene.

El último grito de la tecnología atiende por internet de las cosas. No tiene una definición única, por lo que lo mejor será remitirse a la original, de 1999: “Un mundo en el que todo, tanto los seres humanos como los objetos inanimados que los rodean, tenga identidad digital propia, que permita a los ordenadores organizar su existencia; para esto hará falta que cada ente esté activamente conectado bidireccionalmente” a través de un canal bidireccional (Kevin Ashton). El británico Ashton, que inventó las etiquetas inteligentes RFID, sí que preveía lo venidero.

La semana entrante tendrá lugar en Barcelona una conferencia internacional sobre el asunto, Internet of things world forum, y a ella acudirán cientos de especialistas cuyas discusiones girarán en torno a diagnósticos futuristas pero no ficticios. Según la fundación francesa Idate, en el 2020 habrá en el mundo 80.000 millones de conexiones entre dispositivos de distinta naturaleza, que en su hipótesis corresponderían a tres categorías: los de comunicación, desde los móviles hasta los aparatos de smart TV; los descritos como máquina a máquina (M2M); y los objetos, en los que cabría incluir casi cualquier cosa que, aunque carezca de electrónica en su seno, esté vinculada al resto de la realidad a través de dispositivos intermediarios.

La primera categoría, esa que perturba a quienes no quieren vivir enganchados, representaría sólo el 11% del total y el 85% correspondería a la tercera, de definición difusa. Hay otras cifras, como se verá.

Xifres que provoquen vertigen

El gran protagonista de la conferencia será John Chambers, presidente de Cisco. Su empresa ha publicado este año un estudio sobre lo que prefiere elevar a la categoría de internet de todas las cosas ( internet of everything, IoE). La línea argumental de sus hallazgos fue explicada a Dinero por José Manuel Petisco, director general de Cisco en España: “En el espacio de una generación, el mundo ha saltado de 200 millones de dispositivos conectados a más de 10.000 millones en el 2012, y la información que circula por ellos ha pasado de duplicarse cada 1,3 años a multiplicarse anualmente por 25; la próxima ola nos elevará hasta 50.000 millones de dispositivos conectados, y la información se multiplicará por 3,3 cada mes”. Aun así, sólo el 1% de las cosas están conectadas, falta el 99%.

Si a alguien estas cifras le parecen grandiosas, lea esta otra: 14.400 millones de dólares (10.500 millones de euros) es el valor que Cisco atribuye al negocio que puede generarse en el mundo. Esta cifra reflejaría no sólo las inversiones, sino la mejor utilización del capital y los recursos, la mejora de la productividad de los empleados y la transformación de la cadena logística.

Petisco se detiene en uno de los nueve sectores que ha analizado en doce países, la industria eléctrica. “Entre generación, transporte y distribución hay 234 protocolos diferentes; si fuéramos capaces de replicar en esta industria lo que ha sido la historia de internet y llevar esos 234 protocolos a plataformas inteligentes comunes y/o compatibles, se podrían tomar decisiones en tiempo real que darían un enorme progreso de eficiencia. El mismo análisis se podría hacer para el transporte, la sanidad, el hogar conectado… casi cualquier esfera que se nos ocurra”. La base tecnológica existe, hay que desarrollarla para cada tipo de aplicación, para cada proceso y, en paralelo, repensar los modelos de negocio, concluye.

Un consultor que estará en Barcelona esta semana rehúsa comentar estas cifras, pero matiza el análisis de Cisco. El mayor potencial –dice– está en los sectores menos digitalizados: “Internet ha transformado las industrias intensivas en información, pero no será tan fácil en las del mundo físico; si se las convence para implantar una trama de sensores y dotarse de capacidad de análisis masivo de los datos recogidos ( big data), el impacto sería formidable. Sin olvidar el papel fundamental de las ciudades, auténticos sistemas de sistemas y esencialmente inconexos”.

Mirando atrás, en la primera fase de internet, las direcciones IP fueron asignadas a los ordenadores: unos eran servidores y otros descritos como clientes que consumían (y/o creaban) contenidos almacenados en aquellos. Hasta que el número de direcciones posibles con el protocolo IPv4 estuvo al borde de agotarse, hubo que recurrir al IPv6. ¿Cuál es la diferencia? Pasar de 4.294.967.296 direcciones a –agárrese, lector– 340.282.363.920.938.463.363.374 .607.431.768.211.456. Ahora sí que es posible cumplir aquella predicción de Ashton: “Un mundo en el que todo, tanto los seres humanos como los objetos inanimados que los rodean, tenga una identidad digital propia”.

Después de todo, los microprocesadores están en todo tipo de cosas: electrodomésticos, coches, tarjetas de crédito, pasaportes, mascotas, cámaras de seguridad, ascensores… Si se les añade conectividad y capacidad de procesar al instante la información, toda aplicación imaginable estará al alcance. Como dice herméticamente Peter Sondergaard, del Gartner Group: “Toda persona es potencialmente un ente tecnológico e internet alcanzará una escala universal”. ¿Hay alguien ahí fuera que tenga miedo?


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